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viernes, 16 de noviembre de 2007

Don Michael Foulcaut y sus Obras


Biografía de Michel Foucault Filósofo y también historiador, Michel Foucault fué sin duda durante los años sesenta una de las figuras más importantes e influyentes del ambiente cultural francés . Nunca quiso expresamente ser un historiador de los ideales ni de las ciencias en el sentido clásico de estos términos. La única denominación que admitía era la de arqueólogo, aquello que da cuenta de forma más profunda de la cultura.Introducirse en esta forma de reflexión, en este modo de hacer filosofía, es una experiencia muy enriquecedora. Se está en presencia de un pensamiento envolvente, no se puede salir ileso del choque que representa encontrarse con las obras de Michel Foucault. El tiene clara conciencia de eso, lo sabe y lo dice, lo advierte, esto no es simplemente un pensamiento, una doctrina, es un modo de colocarse en la vida, ante la historia, ante todas las realidades que nos rodean.Una muestra de ello y en referencia a su concepción de la Genealogía, se puede observar en su texto ?Nietzche la Genealogía la História? de (Microfísica del Poder) : "el mundo que conocemos no es esta figura simple en suma, en la que todos los sucesos se han borrado para que acentúen poco a poco los rasgos esenciales, el sentido final, el valor primero y último; es por el contrario una miríada de sucesos entrecruzados (...) Creemos que nuestro presente se apoya sobre intenciones profundas, necesidades estables; pedimos a los historiadores que nos convenzan de ello. Pero el verdadero sentido histórico reconoce que vivimos, sin referencias ni coordenadas originarias, en miríadas de sucesos perdidos" Nace en Poitiers, Francia el 15 de octubre de 1926. Su padre era médico así como gran parte de sus antepasados de apellido Foucault, motivación que lo lleva a buscar ingresar en la Escuela Normal Superior en el año 1945 no consiguiéndolo. Por ese motivo comienza a estudiar en el Liceo, donde conoce al filósofo Jean Hyppolite, a partir de 1946 ingresa en la Escuela Normal Superior. Obtiene su licenciatura en Filosofía en la Sorbona, teniendo entre otros a Merlau-Ponty como profesor. Durante ese período conoce a Pierre Bordieu y Jean Paul Sartre entre otros.En 1949, Foucault termina la carrera de Psicología y recibe su diploma en Estudios Superiores de Filosofía, presentando una tesis sobre Hegel, con la supervisión de Hyppolite.En el año 1950 entra en el partido comunista, permaneciendo poco tiempo al producirse intromisiones del partido en su vida personal así como en la de Althusser. Esta época es muy conflictiva para Foucault, pasando momentos de gran angustia que lo llevan a tentativas de suicidio.Durante el año 1951 es profesor de Psicología en la Escuela Normal Superior, siendo su alumno entre otros Derrida. En ese mismo año ingresa al Hospital Psiquiátrico de Saint Anne donde trabajará. Además se dedica al estudio de distintas manifestaciones artísticas entre ellas el surrealismo, estudio que continuará durante 1952 y 1953.Aproximadamente en esa época participa de un Seminario de Jacques Lacan.Y personajes como Maurice Blanchot y George Bataille, lo aproximan de Nietzche.Mientras enseñaba en la universidad de Upsala en Suecia, Foucault escribió Locura y Civilización: Una historia de la locura en la edad de la Razón (1961)Durante 1954 publica ?Enfermedad Mental y Psicología?, ?Historia de la Locura en la Edad Clásica? en el año 1961 siendo esta obra la que utiliza para su tesis de doctorado en la Sorbona. Este libro analiza las practicas médicas durante los Siglos XVII y XVII. Posteriormente publica ?El Nacimiento de la Clínica?. En el 66 ?Las Palabras y las cosas? y en el 69 ?La Arqueología del Saber?. Recibe su diploma en Psicología Experimental y se dedica al estudio de Freud, Lacan, Piaget etc. Siendo esta tal vez fue su fase más productiva como teórico en el sentido académico, fase que se extiende hasta el año 1970. En el año 1971 asume a cátedra que pertenecía a Jean Hyppolite de Historia de los Sistemas de Pensamiento y la clase inaugural fue con ?El Orden del Discurso?.En el 75 publica Vigilar y Castigar.Foucault al concluir el discurso en 1983, un año antes de su muerte, en homenaje a Emmanuel Kant titulado "¿Qué es la ilustración?" afirma que "una ontología de la actualidad (del presente) es una forma de filosofía que desde Hegel a la escuela de Frankfurt, pasando por Nietzsche y Max Weber, ha fundado una forma de reflexión en la que intento trabajar".No consigue acabar uno de sus más ambiciosos proyectos ?Historia de la Sexualidad? en el año 1976 publica el primero de los seis volúmenes proyectados ?La Voluntad de Saber? que no es bien acogido por las críticas Durante 1984 poco tiempo antes de morir, publica dos volúmenes más después de ocho años de silencio, ?El Uso de los Placeres ? y ?El Cuidado de Sí?. Muere el día 25 Junio de 1984, por complicaciones provocadas por el SIDA, que se complica con una septicemia, provocando su muerte. Discutido y estudiado en varias áreas del saber, Foucault se muestra como un intelectual interesado en el presente que le tocó vivir. Crítica el proyecto de las ciencias humanas modernas demostrando que sus demandas de objetividad son imposibles en un dominio en el cual la verdad en sí misma siempre sea una construcción divagadora. Cualquier período histórico dado comparte las formaciones inconscientes que definen la manera apropiada de pensar la verdad. Su crítica se extiende a los conceptos que intentan explicar la sexualidad y los comportamientos normativos, demostrando cómo el genero heterosexual es un fenómeno moderno. Michel Foucault describe su propio papel como intelectual nos dice que ?consiste en enseñar a la gente que son mucho más libres de lo que se sienten, que la gente acepta como verdad, como evidencia, algunos temas que han sido construidos durante cierto momento de la historia y que esa pretendida evidencia puede ser criticada y destruida. Cambiar algo en el espíritu de la gente, ese es el papel del intelectual?.(Tecnologías del yo; verdad, individuo y poder.)El concepto de poder en FoucaultAquiles Chiu AmparanEs importante acuñar una noción de poder que no haga exclusiva referencia al gubernativo, sino que contenga la multiplicidad de poderes que se ejercen en la esfera social, los cuales se pueden definir como poder social. En La verdad y las formas jurídicas, Foucault es más claro que en otros textos en su definición del poder; habla del subpoder, de "una trama de poder microscópico, capilar", que no es el poder político ni los aparatos de Estado ni el de una clase privilegiada, sino el conjunto de pequeños poderes e instituciones situadas en un nivel más bajo. No existe un poder; en la sociedad se dan múltiples relaciones de autoridad situadas en distintos niveles, apoyándose mutuamente y manifestándose de manera sutil. Uno de los grandes problemas que se deben afrontar cuando se produzca una revolución es el que no persistan las actuales relaciones de poder. El llamado de atención de Foucault va en sentido de analizarlas a niveles microscópicos.Para el autor de La microfísica del poder, el análisis de este fenómeno sólo se ha efectuado a partir de dos relaciones: 1) Contrato - opresión, de tipo jurídico, con fundamento en la legitimidad o ilegitimidad del poder, y 2) Dominación - represión, presentada en términos de lucha - sumisión. El problema del poder no se puede reducir al de la soberanía, ya que entre hombre y mujer, alumno y maestro y al interior de una familia existen relaciones de autoridad que no son proyección directa del poder soberano, sino más bien condicionantes que posibilitan el funcionamiento de ese poder, son el sustrato sobre el cual se afianza. "El hombre no es el representante del Estado para la mujer. Para que el Estado funcione como funciona es necesario que haya del hombre a la mujer o del adulto al niño relaciones de dominación bien especificas que tienen su configuración propia y su relativa autonomía".El poder se construye y funciona a partir de otros poderes, de los efectos de éstos, independientes del proceso económico. Las relaciones de poder se encuentran estrechamente ligadas a las familiares, sexuales, productivas; íntimamente enlazadas y desempeñando un papel de condicionante y condicionado. En el análisis del fenómeno del poder no se debe partir del centro y descender, sino más bien realizar un análisis ascendente, a partir de los "mecanismos infinitesimales", que poseen su propia historia, técnica y táctica, y observar cómo estos procedimientos han sido colonizados, utilizados, transformados, doblegados por formas de dominación global y mecanismos más generales.En Los intelectuales y el poder, Foucault argumenta que después de mayo de 1958, los intelectuales han descubierto que las masas no tienen necesidad de ellos para conocer --saben mucho más--, pero existe un sistema de dominación que obstaculiza, prohibe, invalida ese discurso y el conocimiento. Poder que no sólo se encuentra en las instancias superiores de censura sino en toda la sociedad. La idea de que los intelectuales son los agentes de la "conciencia" y del discurso forma parte de ese sistema de poder. El papel del intelectual no residiría en situarse adelante de las masas, sino en luchar en contra de las formas de poder allí, donde realiza su labor, en el terreno del "saber", de la "verdad", de la "conciencia", del "discurso"; el papel del intelectual consistiría así en elaborar el mapa y las acotaciones sobre el terreno donde se va a desarrollar la batalla, y no en decir cómo llevaría a cabo. En La microfísica del poder indica que "el poder no es un fenómeno de dominación masiva y homogénea de un individuo sobre los otros, de un grupo sobre otros, de una clase sobre otras; el poder contemplado desde cerca no es algo dividido entre quienes lo poseen y los que no lo tienen y lo soportan. El poder tiene que ser analizado como algo que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí o allá, no está nunca en manos de algunos. El poder funciona, se ejercita a través de una organización reticular. Y en sus redes circulan los individuos quienes están siempre en situaciones de sufrir o ejercitar ese poder, no son nunca el blanco inerte o consistente del poder ni son siempre los elementos de conexión El poder transita transversalmente, no está quieto en los individuos". Aunque este párrafo pudiera hacer pensar que Foucault disuelve, desintegra el principal tipo de poder, el estatal, o que no lo reconoce, en otro apartado habla del concepto de subpoder, de los pequeños poderes integrados a uno global. Reconoce al poder estatal como el más importante, pero su meta es tratar de elaborar una noción global que contenga tanto al estatal como aquellos poderes marginados y olvidados en el análisis. Sus obras comentadas:Historia de la locura en la época clásicaEl primer libro importante de Foucault, escrito mientras enseñaba francés en Suecia. Revisa el desarrollo de la idea de locura a través de la historia.Empieza analizando la Edad Media, en particular el encierro de los leprosos. De ahí, pasa a la idea del barco de los tontos del siglo XV, y luego al repentino interés en las prisiones del siglo XVII en Francia. Eventualmente, se cree que la locura es una enfermedad del alma, y finalmente, con Freud, una enfermedad mental.Foucault también pone mucha atención a la manera en la que el loco paso de ser aceptado como parte del orden social a un individuo destinado al encierro. También repasa las diferentes técnicas empleadas para tratar la locura, en particular los casos de Philippe Pinel y Samuel Tuke. Argumenta que los tratamientos ofrecidos por ellos no eran menos orientados al control que metodos precedentes. En el método de Tuke, el loco es castigado hasta que aprende a actuar normalmente, efectivamente intimidándolo a volverse como las personas 'normales'. De forma similar, el tratamiento de Pinel consistía en terapia de aversión intensiva, incluyendo tratamientos como duchas heladas y el uso de camisas de fuerza. Para Foucault, este tratamiento equivalía a brutalizar repetidamente al paciente hasta que éste internalizara los patrones de juicio y castigo.El nacimiento de la clínicaEl segundo trabajo importante de Foucault fue publicado en 1963 en Francia. El libro traza el desarrollo de la medicina, específicamente la institución de la clínica. Uno de los temas centrales es el de la observación o mirada atenta (regard).Las palabras y las cosasPublicado en 1966, empieza con una extensa discusión de Las Meninas del pintor español Diego Velázquez, en atención a su complejo juego de miradas, ocultamientos y apariciones. De ahí desarrolla su argumento central: que todos los periodos de la historia poseen ciertas condiciones fundamentales de verdad que consituyen lo que es aceptable como, por ejemplo, discurso científico. Foucault argumenta que estas condiciones de discurso cambian a través del tiempo, mediante cambios generales y relativamente repentinos, de un epistema a otro.Las palabras y las cosas puso a Foucault en el primer plano intelectual de Francia. Jean-Paul Sartre atacó a Foucault como la 'última muralla de la burguesía' a propósito de este texto.La arqueología del saberPublicado en 1969, este volumen representa la principal aventura de Foucault en metodología. Lo escribió para lidiar con la percepción que se tenía de Las palabras y las cosas. Hace referencia a la filosofía analítica angloamericana, en particular a la teoría del acto discursivo.Foucault dirige su análisis hacía la oración, la unidad básica del discurso que considera ignorada hasta ese momento. Las oraciones dependen de las condiciones en las que emergen y existen dentro del campo del discurso. No son proposiciones, ni declaraciones ni actos discursivos. En su análisis, Foucault considera los actos dicursivos serios en cuanto a su análisis literal, en lugar de buscar algún significado más profundo. Es importante notar que Foucault reitera que su análisis es una táctica más, y que de ninguna manera está tratando de desplazar o invalidar otras formás de analizar el discurso.La postura de Foucault respecto a las oraciones es radical. No sólo elimina cuestiones sobre verdad, sino inclusive cuestiones de significado. En lugar de buscar el origen del significado en algún sujeto trascendental o en relación a las prácticas aceptadas, Foucault niega que el significado tenga importancia alguna en su trabajo. Su estrategia es describir a detalle cómo surgen las afirmaciones de verdad, qué fue lo que de hecho se dijo y escribió, y cémo esto encaja en la formación de los discursos. Quiere evitar toda interpretación y alejarse de los objetivos de la hermenéutica. Esta postura permite que Foucault se aleje del punto de vista antropológico y se enfoque en el papel de las prácticas discursivas.Renunciar al significado pareciera acercar a Foucault al estructuralismo. Sin embargo, el se rehusa a examinar a las oraciones fuera de su papel en la formación discursiva y también se rehusa a examinar posibles oraciones que podrían surgir de tal formación. De aquí surge su identidad como historiador, pues solo le interesa describir oraciones que de hecho ocurrieron en la historia. Todo el sistema y sus reglas discursivas determinan la identidad de la oración; por lo tanto, no tiene sentido distinguir las oraciones posibles de las ocurridas. Solo las oraciones que de hecho ocurren son las que pueden ocurrir en un sistema discursivo. Así que uno debe meramente describir sistemas específicos que determinan que tipos de oraciones pueden surgir.Imagen de un esquema panoptico el cual fue estudiado por FoucaultVigilar y castigarSurveiller et punir: Naissance de la prison, fue publicado en 1975. El libro empieza con una descripción muy gráfica de la ejecución pública del regicida Damiens en 1757. Contra esta, Foucault yuxtapone una prisión gris de 80 años después. Entonces se busca entender como pudo ocurrir tal cambio en la forma de castigar a los convictos en un período de tiempo tan corto. Estas dos formas de castigo tan contrastantes son dos ejemplos de lo que Foucault llama "tecnologías de castigo". La primera, la tecnología de castigo 'monárquica', consiste en la represión de la población mediante ejecuciones públicas y tortura. La segunda, el "castigo disciplinario", de acuerdo a Foucault, es la forma de castigo practicada hoy en día. El castigo disciplinario le da a los "profesionales" (psicólogos, facilitadores, guardias, etc.) poder sobre el prisionero: la duración de la estancia depende la opinión de los profesionales.Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones llamado "Panopticón" de Jeremy Bentham (que nunca fue construido, pero sí fue tomado en cuenta): en el panopticón, un solo guardia puede vigilar muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna prisión brillante, pero Foucault advierte que "la visibilidad es una trampa". Es a través de esta óptica de vigilancia, dice Foucault, que la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que Foucault considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto "poder-conocimiento"). Foucault sugiere que por todos los niveles de la sociedad moderna existe un tipo de 'prisión continua', desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana.Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de la 'normalización'.Historia de la sexualidadHasta antes de la muerte de Foucault se habían publicado tres volúmenes de la Historia de la sexualidad. El primero es el más leído, La voluntad de saber y fue publicado en Francia en 1976. Se enfoca en los dos últimos siglos y el funcionamiento de la sexualidad como régimen de poder, en relación a la emergencia del bio-poder. En este volumen, ataca las "hipótesis represivas", la creencia común de que hemos "reprimido" nuestros impulsos sexuales particularmente desde el siglo XIX.Los siguientes volúmenes, El uso de los placeres y La inquietud de sí, lidian con el papel del sexo en la antigüedad griega y romana. Los dos fueron publicados el año de la muerte de Foucault, en 1984. Un cuarto volumen que lidiaba con la era cristiana estaba casi terminado a su muerte, pero aún no ha sido publicado.Disertaciones/ConferenciasDesde 1970 y hasta su muerte en 1984, Foucault dio regularmente un curso de lecturas y seminarios semanales en el Collège de France como requisito para su puesto de académico. Todas estas disertaciones fueron grabadas, y las transcripciones de Foucault también se conservan. En 1997 se empezaron a publicar estas lecturas en francés, que forman parte de su entorno sistemático.BibliografíaI ? Obras de Foucaultl96l: FOUCAULT, M. Historia da Locura en la Edad Clásica , SP: Perspectiva, 1978. 1963: _______ Nacimiento de la Clínica , SP: Forense. 1966: _______ Las Palabras y Las Cosas , SP: Martins Fontes, 1981. 1969: _______ Arqueología del Saber , RJ: Forense, 1987. 1970: _______ La Orden del Discurso , SP: Loyola, 1995. 1973: _______ Yo, Pierre Rivière... , RJ: Graal. 1974: _______ La Verdad y las Formas Jurídicas , RJ: PUC/RJ, Depto de Letras. 1975: _______ Vigilar y Castigar , RJ: Vozes 1976: _______ Historia de la Sexualidad ? La Voluntad de Saber , Vol. I, RJ: Graal, 1977 1984: _______ Historia de la Sexualidad ?El Uso de los Placeres , Vol. II RJ: Graal, 1984 1994: _______ Dits et écrits , vol. I, II, III, IV, Paris: Gallimard, 1994. 1994: _______ Resumen de los Cursos Del Colegio de Francia (1970-1982), RJ: Zahar

miércoles, 14 de noviembre de 2007


El escudo de la ciudad[Cuento: Texto completo]
Franz Kafka

En un principio no faltó la organización en las disposiciones para construir la Torre de Babel; de hecho, quizás el orden era excesivo. Se pensó demasiado en guías, intérpretes, alojamientos para obreros y vías de comunicación, como si se dispusiera de siglos. En esos tiempos, la opinión general era que no se podía construir con demasiada lentitud; un poco más y hubieran abandonado todo, y hasta desistido de echar los cimientos. La gente razonaba de esta manera: lo esencial de la empresa es el pensamiento de construir una torre que llegue al cielo. Lo demás es del todo secundario. Ese pensamiento, una vez comprendida su grandeza, es inolvidable: mientras haya hombres en la tierra, existirá también el fuerte deseo de terminar la torre. Por consiguiente no debe preocuparnos el futuro. Al contrario: el saber de los hombres adelanta, la arquitectura ha progresado y seguirá progresando; de aquí a cien años el trabajo para el que precisamos un año se hará tal vez en pocos meses, y más resistente, mejor. Entonces, ¿a qué agotarnos ahora? Eso tendría sentido si cupiera la esperanza de que la torre quedará terminada en el espacio de una generación. Esa esperanza era imposible. Lo más creíble era que la nueva generación, con sus conocimientos superiores, condenara el trabajo de la generación anterior y demoliera todo lo adelantado, para recomenzar. Tales pensamientos paralizaron las energías, y se pensó menos en construir la torre que en construir una ciudad para los obreros. Cada nacionalidad quería el mejor barrio, y esto dio lugar a disputas que culminaban en peleas sangrientas. Esas peleas no tenían fin; algunos dirigentes opinaban que demoraría muchísimo la construcción de la torre y otros que más valía aguardar que se reestableciera la paz. Pero no sólo en pelear pasaban el tiempo; en las treguas se dedicaban a embellecer la ciudad, lo que provocaba nuevas envidias y nuevas peleas. Así pasó la era de la primera generación, pero ninguna de las siguientes fue distinta; sólo aumentó la destreza técnica y con ella el ansia guerrera. Aunque la segunda o tercera generación reconoció la insensatez de una torre que llegara hasta el cielo, ya estaban demasiado comprometidos para abandonar los trabajos y la ciudad.

El vaticinio de que cinco golpes sucesivos de un puño gigantesco aniquilarán la ciudad, está presente en todas las leyendas y cantos de esa ciudad. Por esa razón el escudo de armas de la ciudad incluye un puño.

Vamos a Ver


CINE HISTÓRICO - SOCIAL
EN LA UMAG

Viernes 16 de Noviembre, desde las 15:00 horas.

· Muestra contará con la presencia del destacado cineasta nacional Ignacio Agüero quien presentará “Cien niños esperando un tren”
· Se presentarán además los documentales: "Sueños de Hielo" y "Aquí se construye"
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Con la participación del destacado cineasta nacional Ignacio Agüero, este viernes 16 de noviembre, desde las 15:00 horas, en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Magallanes, se realizará la muestra CINE HISTÓRICO – SOCIAL organizada por el Grupo “Cinema Plan B”, integrado por estudiantes de la carrera de Pedagogía en Historia de dicha casa de estudios.

La muestra contempla el siguiente programa:

Exhibición de Documentales: “Sueños de Hielo” y “Aquí se construye”.
Lugar: Sala de conferencias de la Facultad de Ingeniería de la UMAG (cuarto piso)
Hora: 15:00 horas.

Presentación de “Cien niños esperando un tren”
Presentado por su propio creador, el destacado cineasta nacional Ignacio Agüero, luego de 20 años de la realización de esta obra.

Lugar: Auditorio de la Facultad de Ingeniería de la UMAG
Hora: 18:00 horas

La invitación es a toda la comunidad a disfrutar de esta muestra de cine, y además de participar de un diálogo de los asistentes con el cineasta invitado, a través del foro que se realizará al final de esta actividad.

La entrada es Liberada



Contactos:

CINEMA PLAN “B”: Andrea Muñoz / Carolina Pardo Teléfono 99525229 /capardo@umag.cl

domingo, 11 de noviembre de 2007

Mordeduras de Pesos Pesados. Petras contra Saramago.


James Petras vs. Saramago
Carta abierta a Saramago
Sobre una bizarra amnesia histórica.
Estimado José Saramago:
En días recientes, Colombia (infame por sus escuadrones de la muerte patrocinados por el gobierno y por las matanzas de campesinos) se ha convertido en el lugar favorito desde el que algunos de los más conocidos intelectuales del mundo occidental han dictado disertaciones morales... condenando a la Revolución Cubana (Susan Sontag) y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (don José Saramago). Permítame empezar aclarando que yo no tengo ninguna objeción a la promoción de su último libro en cualquier parte del mundo, pero no si ésta se involucra apuntando méritos a un régimen que es responsable de miles de muertes y del desplazamiento de 2 millones de campesinos. Como hombre autoproclamado de izquierdas, usted ha leído bien y está versado en la política del mundo, particularmente en la de América Latina donde usted frecuentemente ha estado de visita, ha disertado, publicado y hablado con numerosos periodistas, intelectuales, notables políticos y otros “fabricantes de opinión”
Cuando usted habla, interpreta y juzga a políticos, grupos políticos y países, lo hace con base en su selección de los hechos y en opiniones que coinciden con sus valores e intereses. Usted no habla desde la ignorancia, sino desde una perspectiva ideológica desde la que hace sus juicios.
Durante su visita a Colombia, descartó a dos grupos guerrilleros, las FARC y el ELN: “En Colombia no hay guerrilla, son bandas armadas simplemente”. Usted vino a afirmar que ellos no son verdaderos comunistas porque, “se dedican a secuestrar y asesinar, violando los derechos humanos”. Admite generosamente que “quizás al principio fueran (comunistas) pero no ahora”. Considera, entonces, que esta lucha de la guerrilla está sólo justificada cuando “un país está ocupado por un invasor extranjero y el pueblo se debe organizar para resistir”.
Saramago, como usted bien sabe, hay muchas condiciones bajo las que el pueblo se levanta para derrocar a sus opresores: dictadores militares, regímenes civiles asesinos, terratenientes y sus escuadrones de la muerte, etcétera. Mi estimado José: usted recuerda ciertamente la resistencia armada contra Franco, el exitoso derrocamiento de la dictadura portuguesa en 1974, así como la resistencia de la guerrilla popular en Centroamérica a los tiránicos “regímenes civiles “ en Nicaragua, El Salvador y Guatemala. O piensa usted que las guerrillas de Zapata, Farabundo Martí y Fidel Castro eran mayormente “bandas armadas” porque no siguieron sus preceptos de votar “en blanco”. Ellos no se rebelaron contra un invasor extranjero (aunque había en abundancia capital, consejeros militares y sofisticadas armas extranjeras). Me temo, Pepe, que su criterio político negaría las grandes figuras y los hechos emancipadores del siglo XX. Estos referentes revolucionarios continuarán ilustrando a millones de personas en lucha contra los tiranos después de que sus entrevistas y opiniones sean relegadas al cubo de la basura de la historia.
Pero dejemos por un momento a un lado su infortunada amnesia histórica. Discutamos de las guerrillas en Colombia, en particular de las FARC. Estas fueron formadas por 46 activistas campesinos en 1964, quienes, después de numerosos esfuerzos por construir comunidades productivas pacíficas, sufrieron persecución y fueron testigos de la destrucción de sus cosechas, sus casas y sus ganados por parte del ejército, al tiempo que eran asesinados sus familias, amigos y vecinos, todo ello bajo un régimen civil electo, oligárquico y represivo, puede estar seguro, bajo mando colombiano asesorado por fuerzas especiales norteamericanas. ¿Debieron ellos haber vertido cenizas en sus cabezas, esconderse en un arbusto y esperar hasta las próximas elecciones para emitir un voto en blanco? ¿Garantizaría usted sus vidas cuando fueran caminando hacia el colegio electoral? Sí, usted concede que, al principio, las FARC pudieron haber sido comunistas... ¿pero no después? Veinte años después las FARC negociaron un acuerdo de paz con el entonces presidente Betancourt, para que muchos de sus militantes y algunos de sus líderes pudieran formar un partido, la Unión Patriótica, y pudieran competir en las elecciones presidenciales y al congreso. Entre 1984-1989, más de 5 mil miembros y activistas electorales fueron asesinados por el ejército colombiano, la policía y los escuadrones de la muerte, incluidos dos candidatos presidenciales populares. Las FARC volvieron a la lucha armada.
Don José, ¿fue este el punto en que ellos dejaron de ser comunistas? ¿Deben ellos volver a emitir “votos en blanco”? ¿Dónde, desde el destierro? ¿Desde Lisboa? Está claro, Pepe, que las guerrillas volvieron a las actividades armadas porque no había ninguna otra manera para sobrevivir y continuar la lucha por lo que usted llama una “democracia eficaz” y contra los “plutócratas económicos” a quién usted condena verbalmente. Entre 1999-2001, las FARC estaban de acuerdo en suspender la lucha armada guerrillera y seguir negociaciones, una vez más, con el régimen de Pastrana. Insistieron en una zona desmilitarizada, libre de las tropas paramilitares y militares. Lanzaron un programa político de reforma agraria, control público nacional de recursos estratégicos y de grandes obras públicas para generar trabajos. Este programa fue puesto en la mesa de negociación y se convirtió en la base para negociar un acuerdo de paz y justicia. Usted seguramente recuerda esos días, sólo unos años han pasado... y sólo unos años antes de que usted fuera honrado con el Premio Nobel.
Pepe, usted recuerda ciertamente que las FARC establecieron una serie de foros públicos y talleres e invitaron a académicos, sindicalistas, granjeros y gente de negocios para que presentaran documentos y propuestas. Pepe, usted seguramente recuerda esas reformas, sobre todo la propuesta para desmilitarizar el país, en ambos lados. Dr. Saramago, usted como un escritor sabio y mundano sabe que las “bandas armadas” no convocan foros ni escuchan y aceptan propuestas de una pluralidad de fuentes para hacer de Colombia una democracia eficaz.
El régimen de Pastrana abruptamente rompió las negociaciones con el apoyo del gobierno norteamericano y lanzó un ataque masivo en la zona desmilitarizada. ¿Debía la guerrilla y sus partidarios campesinos haber respondido preparándose para emitir “votos en blanco”? ¿Hubieran sobrevivido? ¿Era el punto en el qué, en su opinión, las guerrillas se convirtieron en “bandas armadas de secuestradores y asesinos”? Yo soy serio, Saramago. Quiero que usted me dé su respuesta acerca de por qué la propuesta de las FARC para la reforma agraria y la desmilitarización tiene el apoyo de millones de campesinos, desposeídos y torturados por el gobierno colombiano que usted se negó a nombrar, a la que usted oblicuamente llamó “la situación en Colombia.” ¿Por qué semejante discreción cuando está hablando de un gobierno terrorista como el del actual
"presidente" Uribe que ha lanzado una política de tierra quemada a lo largo del país? José, ¿por qué el silencio sobre Uribe? ¿Por qué no condena la masiva presencia norteamericana en Colombia, 3 mil millones de dólares en ayuda, 800 consejeros militares, una docena de bases militares y varios miles de mercenarios pagados por el Pentágono? ¿No cuenta eso como “invasión extranjera”, Pepe? ¿O necesita usted 10 mil millones de dólares y 5 divisiones de marines para llamarlo una ocupación militar norteamericana, para considerar a las FARC y al ELN auténticos movimientos guerrilleros y no “bandas armadas” de merodeadores y asesinos? Pepe, yo no lamento escribir a usted de esta manera directa y atrevida... no sólo es debido a mi estilo sino a consecuencia del enorme daño político que usted ha hecho. Los términos que usted ha usado para calumniar a las guerrillas se hacen eco de la retórica del Pentágono, de Uribe y del resto de la oligarquía colombiana. Su idioma político que inhabilita a la guerrilla en Colombia es empleado a lo largo de América Latina por las clases gobernantes contra los movimientos populares. En Brasil, Paraguay y Bolivia, los terratenientes describen a los trabajadores campesinos y movimientos de los sin tierra como “vagabundos”, delincuentes y “bandas armadas.” Saramago, ¿quién es el responsable original de esos términos; usted o los terratenientes?
Pepe, terminaré diciéndole lo que pienso. La guerrilla –las FARC y el ELN– son hoy, y fueron siempre, guerrillas. Están armados porque tienen que estarlo, porque Colombia necesita cambios básicos y el sistema político no permite otros medios, incluidas elecciones que se celebren sin terror ni intimidación. Usted tiene derecho a opinar, pero las circunstancias, el contexto y la sustancia de sus comentarios sólo pueden entenderse como elementos que fortalecen a los líderes terroristas y a las fuerzas militares de Colombia. Usted afirma ser comunista, pero hay muchos tipos de “comunistas” hoy: aquellos que robaron el patrimonio público de Rusia y se volvieron notables oligarcas; aquellos que colaboran con el brutal régimen colonial norteamericano en Iraq; aquellos que se han esforzado durante cuarenta años en las fábricas, selvas y campos de Colombia para una sociedad sin clases; y aquellos “comunistas” que temen al problema (imperialismo) y temen la solución (revolución popular) y hacen de todo ello una cuestión de preferencias personales.
Las ideas, como usted sabe, tienen consecuencias y sobre todo usted, José, sabe que sus palabras son seguidas por millones de sus devotos literarios. Piense antes de hablar de “bandas armadas” porque usted está justificando el asesinato de miles de colombianos que han escogido tomar el camino más difícil y peligroso hacia la emancipación de su país. En el pasado reciente, hemos compartido opiniones y posiciones, pero de aquí en adelante tomamos caminos divergentes. He perdido mi confianza en usted. Usted ha defraudado mis esperanzas. Usted sigue su camino y yo sigo el mío.
Sin dolor ni pesares.

James Petras. Un Crítico Firme.



Persiguen el pensamiento crítico en la web: James Petras
El Departamento de Defensa de Estados Unidos comenzó este año a organizar el Air Force Network Operations Command (Comando de Operaciones de la Fuerza Aérea en el Ciberespacio), con el fin de realizar acciones de guerra contra el “terrorismo” en las redes electrónicas globales. La nueva rama militar articulará la intervención de servidores, espionaje en la red, organización y preparación sistemática de expertos en cibernética, monitoreo de información legal sobre la delincuencia organizada, “intromisión legal” a las compañías de telecomunicaciones y ensayos de “bombas electrónicas” que inhabiliten los sistemas de redes cuando así se requiera. Las operaciones virtuales incluirán: Internet, redes computacionales públicas y privadas, espectro electromagnético (radio y televisión) y telefonía celular. Será un nuevo campo de batalla no convencional que apoye los movimientos y las ofensivas militares terrestres, aéreas y marítimas en cualquier parte del mundo. La medida fue anunciada por el Secretario de la Fuerza Aérea, Michael W. Wynne, quien informó que al frente de la nueva dependencia estará el general Robert Elder, especialista en espionaje electrónico y responsable de suministrar datos de inteligencia durante la administración de Donald Rumsfeld en las aventuras bélicas contra Afganistán e Irak. Lani Kass, actual directora de la fuerza militar en el ciberespacio, sostuvo recientemente que algunas explosiones contra objetivos estadunidenses en Irak y los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, fueron planeados por operadores expertos en Internet y en comunicación satelital. “Estamos ya ante una guerra en el ciberespacio. Nuestros enemigos están usando con mínimos conocimientos las herramientas tecnológicas de las redes y lo hacen a bajo costo para poder actuar en este campo en función de atacar asimétricamente”. Elder detalló la estrategia: “Tratamos a la Internet como un campo de guerra, dando prioridad a las acciones en el ciberespacio y acompañarlas si es necesario con acciones en el espacio aéreo, incluso terrestre.” El Pentágono ha perdido credibilidad tras conocerse los mecanismos ilimitados de guerra, las masacres, las torturas en cárceles y el torcimiento de las leyes internacionales, como recientemente sucedió con la decisión del ahorcamiento del líder iraquí Sadam Hussein. La era del Gran HermanoJames Petras, reconocido investigador y especialista en temas geopolíticos de la Universidad de Binghamton, Nueva York, señaló que con ese anuncio se inaugura una policía cibernética sin precedentes. Con el Comando de Operaciones de la Fuerza Aérea en el Ciberespacio los militares del Pentágono “indican que están dispuestos a todo. Ningún área dejará de ser intervenida; vamos tener el Gran Hermano que monitorea todas las comunicaciones que actualmente se practican”. Así como en toda guerra de intervención hay objetivos y destrucción de enemigos, ahora “se capacitarán a asesinos de la web; especialistas preparados para aniquilar los mensajes que conllevan información, digo matando en el sentido de abolir y eliminar los mensajes que dirigen la información y los sitios electrónicos”.En estricto sentido, “se trata de ‘asesinatos’ paralelos a los físicos” que complementarán las estrategias de confrontación y acciones bélicas; serán como “una estructura paralela a los paramilitares que ya se utiliza en muchos conflictos como Irán, Afganistán y ahora Somalia y Colombia”. La conformación de esta estructura es ilegal puesto que no tiene un claro marco regulatorio ni en Estados Unidos ni en el resto del mundo, porque desecha cualquier interpelación en las cortes y juzgados al sostener que se libra una lucha contra el terrorismo donde quiera que se encuentre. “Ellos (los militares) funcionan en dos canales. Uno es el legal, tratando de montar procesos judiciales o aprobar legislaciones a partir de instrumentos ejecutivos, decretos e intervenir los sitios críticos. Mientras este canal legal funciona no debemos olvidar que hay otros canales que se están utilizando para generar desinformación”. Citó el caso personal sobre sus artículos críticos publicados en Internet que son comentados con distorsiones sobre las tesis planteadas. También se intervienen sitios para controlarlos, se destruyen redes y equipo de computación. Para el autor del libro el Nuevo Orden Criminal, en el cual detalla otra perspectiva de lo que pasa en el mundo tras los ataques a las Torres Gemelas, la estrategia del gobierno de Estados Unidos radica en “utilizar todos los instrumentos para contrarrestar el enorme papel que está jugando la web ahora en la educación del público, escapando a la influencia de los grandes medios de comunicación que hasta hace poco eran el principal canal de desinformación.”Apunta que “como se han dado cuenta de la existencia de prensa alternativa y existe información crítica de la actuación de Estados Unidos por las atrocidades que está cometiendo, criticando las mentiras para justificar las agresiones, se tomó la decisión de penetrar los sitios de la web y tratar de neutralizar su influencia, incluso interviniendo los sitios para reprimirlos, hacer juicios y encarcelar a los autores de las webs críticas”.

Dedicado al Campo Periodistico Regional. Una Falla dirigida por la profunda ausencia de medios críticos. Entrevista a P.Bourdieu.


¿Existir es aparecer en la radio o en la televisión? -
Actualmente, nadie puede iniciar una acción sin el apoyo de los medios. Tan simple como eso. El periodismo termina dominando toda la vida política, científica o intelectual. Habría que crear instancias en las cuales investigadores y periodistas se critiquen mutuamente y puedan trabajar en conjunto. No obstante, los periodistas son una de las categorías más susceptibles: se puede hablar de los curas, de los patrones e incluso de los profesores, pero sobre los periodistas es imposible mencionar las cosas que llegan a hacer...- ¡Es el momento de decirlo! -Hay una paradoja de base: es una profesión muy poderosa, compuesta por individuos muy frágiles. Allí se produce una notable discordancia entre el poder colectivo -considerable- y la fragilidad estatuaria de los periodistas, que se encuentran en una posición de inferioridad tanto respecto de los intelectuales como de los políticos. A nivel colectivo, los periodistas arrasan. Desde el punto de vista individual, están en constante peligro. Constituye un oficio muy duro -no por azar hay allí tanto alcoholismo- y los jefecitos son terribles. No sólo se quiebran las carreras, sino también las conciencias, lamentablemente. Los periodistas sufren mucho. Al mismo tiempo se vuelven peligrosos: cuando un ámbito sufre, termina transfiriendo su dolor hacia afuera, bajo la forma de la violencia o el menosprecio.

- ¿Podría haber reformas en esa esfera?

-La coyuntura es muy desfavorable. En el campo del periodismo existe una competencia furiosa, en la cual la televisión ejerce una coacción terrible. Podrían ofrecerse miles de índices, como el de la transferencia de periodistas televisivos a la cabeza de órganos de prensa escrita. Es la televisión la que define el juego: los temas de los que hay que hablar, qué personas son importantes y cuáles no. Con todo, la televisión, alienante para el resto del periodismo, está ella misma alienada, puesto que vive muy particularmente sometida a las imposiciones directas del mercado. (De manera general, si el sociólogo escribiera la décima parte de lo que piensa cuando habla con los periodistas -por ejemplo, sobre la fabricación de los programas-, éstos lo denunciarían por haber tomado partido y por su falta de objetividad, por no hablar de su arrogancia insoportable...) El que pierde dos puntos de rating se queda afuera. Esta violencia que pesa sobre la televisión contamina todo el campo de los medios. Se transmite incluso a los espacios intelectuales, científicos, artísticos, que estaban construidos en base al desprecio del dinero y a una indiferencia relativa a la consagración masiva. ¿Se imaginan a Mallarmé esperando ser reconocido en las calles y aplaudido en los meetings? Y sin embargo, esos pequeños universos, como la literatura o las ciencias, en las cuales se podía vivir como un desconocido y en la pobreza con la condición de ser estimado por algunos y hacer cosas dignas de realizarse, están actualmente bajo amenaza.

- ¿Cree que en las condiciones actuales de competencia los medios pueden escuchar sus razones?

-Sé que puedo parecer un sabiondo que viene a predicar la moral en un momento en que hay que salvarse como sea y en que el patrón de Libération (diario de gran circulación, vinculado al Partido Socialista, N. del E.) debe preguntarse todas las mañanas si habrá suficientes anunciantes para publicar su próximo número. Pero es precisamente esa crisis -y la violencia que exacerba- la que lleva a ciertos periodistas a pensar que estos sociólogos no están tan locos como parecían. Entre los periodistas son siempre los jóvenes y las mujeres los más afectados: me gustaría que comprendieran un poco mejor por qué les pasa eso, que no existió necesariamente un error del jefecito -el cual, por su parte, no es demasiado sagaz, pero por eso se lo eligió-, sino que hay una estructura que los oprime. Esta toma de conciencia puede ayudar a soportar la violencia y a organizarse. Tiene la virtud de desdramatizar y proporcionar instrumentos para una comprensión colectiva.

- Usted describió los campos del arte y de la ciencia como universos que poco a poco van elaborando reglas. ¿Cómo puede ser que el periodismo no haya podido encontrar las suyas?

-En el universo científico, en efecto, hay mecanismos sociales que obligan a los sabios a comportarse moralmente, sean ellos "morales" o no. El biólogo que acepta dinero de un laboratorio para escribir una publicación sin ningún valor... Hay una justicia inmanente. Aquel que transgrede ciertas prohibiciones pierde. Se autoexcluye, se desacredita. Mientras que, en el campo del periodismo, ¿dónde puede localizarse un sistema de sanciones y recompensas? ¿Cómo va a manifestarse la estima hacia el periodista que cumple bien con su trabajo?- Seguramente alguien lo acusará de querer un sistema dirigista, un comité central de los medios...-Lo sé. Pero es todo lo contrario. La autonomía que predico ensancha la diferencia. Y es la dependencia la que genera uniformidad. Si las tres revistas francesas -L'Express, Le Point y Le Nouvel Observateur- tienden a ser intercambiables es porque están sometidas aproximadamente a las mismas coacciones, a las mismas encuestas, a los mismos anunciantes, que los periodistas se pasan unos a otros, y se roban entre sí temas o tapas. Cuando en realidad, si ganaran mayor autonomía respecto de los anunciantes -y de su propio ranking, la cantidad de ejemplares vendidos-, respecto de la televisión, que impone los temas importantes, se diferenciarían enseguida. Para limitar los efectos funestos de la competencia, llegué a sugerir, por ejemplo, que los periódicos crearan instancias comunes, análogas a las que se conforman en casos extremos -como en los raptos de niños-, cuando todos se ponen de acuerdo para hacer el black-out de la información. En estos casos extremos, los medios dejan a un lado sus intereses competitivos para salvar una suerte de ética común. Para otros temas que sólo se tratan porque otros lo hacen podríamos imaginar una especie de moratoria. En el caso de los libros, el fenómeno es asombroso. Muchos periodistas culturales están obligados a hablar de libros que desprecian, únicamente porque los demás los mencionaron, lo cual contribuye bastante al éxito irresistible de libros lamentables...

- Frente a estos medios que le disgustan, usted parece adoptar una actitud que puede criticarse: la del desdén. ¿Por qué?

-Una actitud de repliegue, más bien. Pero no es mía exclusivamente. No conozco a ningún gran sabio, ni gran artista, ni gran escritor que no sufra en su relación con los medios. Es un verdadero problema, porque los ciudadanos tienen derecho a escuchar a los mejores. Sin embargo, los mecanismos de invitación y de exclusión hacen que los telespectadores se encuentren casi sistemáticamente privados de lo mejor.

Cuestiones de Estado. Pierre Bourdieu.


"Intentar pensar el Estado es exponerse a retomar en su provecho un pensamiento de Estado, a aplicar al Estado categorías de pensamiento producidas y garantizadas por el Estado, a desconocer, por consiguiente, la verdad más fundamental del Estado. Esta afirmación, que puede parecer a la vez abstracta y perentoria, se impondrá más naturalmente si al final de la demostración aceptamos volver a ese punto de partida, pero armados del conocimiento de uno de los poderes mayores del Estado, el de producir y de imponer (principalmente por medio de la escuela) las categorías de pensamiento que aplicamos espontáneamente a cualquier cosa del mundo y al Estado mismo."